21-05-2014

Acordes de vida y esperanza se escuchan en el Hospital Nacional de Niños

Orquesta Sinfónica SiNEM-Hospital Nacional de Niños, brindará un recital el sábado 24 de mayo, a las 11 a.m.,  entrada principal del hospital, en celebración del 50 aniversario de dicha institución

San José, 21 de mayo de 2014. La música suena en los pasillos y salas del quinto piso del edificio de Especialidades Médicas del Hospital Nacional de Niños (HNN). Son los acordes del violín de Diana Gómez, quien forma parte de la “Orquesta Por La Vida” del Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem). Junto a ella, otros 35 integrantes, con edades entre los 9 y 20 años ensayan, algunos en sus sillas de ruedas, entre atriles y todos con mucho entusiasmo.

Diana es una joven muy alegre y con un buen verbo,  no dudó en hablar acerca de su experiencia en la orquesta; la define como algo hermoso que le ha ayudado a recuperarse poco a poco. “Cuando veía a otros músicos pensé que si ellos podían, yo también podía, ahora cuando estoy tocando se me olvida todo, hasta de que existe la enfermedad, porque el violín es un instrumento que amo y me ha enseñado muchas cosas”.

Quienes conforman la “Orquesta por la Vida”, no solo tienen que lidiar cada sábado con el manejo de su instrumento o perfeccionar su técnica; sus circunstancias los han llevado a enfrentar retos diarios en su salud física y hasta emocional.

Esteban Beltrán, director de Programas Especiales del Sinem, afirma que no existe otra orquesta integrada por niños o adolescentes con enfermedades crónicas. Aunque se sabe de casos similares en países como Colombia y Venezuela. “En la ‘Orquesta por la Vida’, los integrantes se asumen como músicos. Nuestro trabajo no se debe confundir con la musicoterapia, una disciplina en la que se utiliza la música para establecer un vínculo con el paciente para buscar nuevas formas de comunicación; aquí se hace trabajo orquestal”.

Ese criterio lo comparte el subdirector del HNN, doctor Orlando Urróz, quien considera que esta alianza con el Sinem ha generado en los jóvenes músicos y en sus familias, una oportunidad extraordinaria para sentir que, realmente, tienen la oportunidad de ser felices. “La música tiene un componente extraordinario en el impacto de un mejor pronóstico de su enfermedad. Ellos son verdaderos valientes que han pasado meses, y a veces años, internados pero lograron salir adelante”.

Diana Gómez –arriba-, integrante de la “Orquesta por la Vida”, comparte en los ensayos con sus compañeras del HNN; también los padres de familia representan un importante apoyo en su acercamiento con la música de orquesta. Foto: Prensa MCJ 

Así lo ve Gerald Monge de 15 años y quien desde hace año y medio pertenece a la orquesta. “Espero todos los sábados para venir, pero ensayo una hora todos los días”, afirmó el músico que en este momento practica para “sacar”, con su violín, la banda sonora de la película “Titanic”.

En los pasillos de la sala de ensayos también se escuchan risas y se ven ojos llenos de brillo tras los violines, violas, violonchelos y contrabajos. Se respira un ambiente de positivismo, que en parte es responsabilidad de la directora del ensamble. Monserrath Lazo, violonchelista, profesora del Sinem, asegura que “la idea no es que tengan un repertorio muy difícil técnicamente. Algunos tocan en sillas de ruedas y no pueden levantar los brazos, por ejemplo; por eso en ocasiones lo técnico pasa a un segundo plano”.

Para Lazo, el trabajo que se realiza con los integrantes de la orquesta requiere mucha paciencia y mucho corazón. “Uno de los mayores retos es mantener a los estudiantes con una mentalidad positiva, ser más independientes, crecer en su autoestima y sus relaciones interpersonales”.

Trabajo integral incluye a padres de familia. Bernarda Torres, afirma que su hija María Jesús Picado “en los dos años de estar en la Orquesta, ha mejorado mucho, ahora se ha soltado y tiene más comunicación con los compañeros. Ella espera el sábado con una alegría tan grande, que nos transmite; para mi familia, estar en la orquesta es una bendición”.

Beltrán afirma que “los padres como cuidadores son personas que se encierran y se olvidan de sí mismas, por eso el trabajo de la orquesta también incluye orientación para ellos en áreas como administración de recursos, comunicación asertiva y manejo del duelo. No hay que perder de vista que luchan para darle calidad de vida a sus hijos a pesar de la epilepsia, fibrosis quística, diabetes, recuperación del cáncer, males cardíacos, leucemia, artritis juvenil, y espina bífida, esta última, enfermedad que les arrebató a Nicole el año pasado, una adolescente que perdió su batalla contra ese padecimiento.

Angie Córdoba y Rebeca Solano colaboran con el programa de la “Orquesta Por la Vida” desde hace un año, ambas están a punto de graduarse de la carrera de Orientación en la Universidad Nacional. Para ellas las principales necesidades están en el nivel emocional y familiar, “nuestro trabajo es empoderarlos, porque muchas veces ellos creen que la sociedad los excluye por el padecimiento de sus hijos, se trabaja para que derriben esas barreras y vean que sus hijos son iguales a los demás niños y niñas”. 

Tocando el  futuro. La orquesta prepara su próxima presentación para el sábado 24 de mayo. El ensamble ya ha participado en tres de las tradicionales iluminaciones del árbol de navidad del Hospital de Niños. Ese es uno de los recuerdos recurrentes cuando se les pregunta qué les gusta más de pertenecer a esta agrupación.

Un recuerdo que opaca sus dolencias, o al menos los aleja por un rato y los hace sentirse independientes, como con una sonrisa lo dijo Diana, “es saber que si los demás pueden, yo también puedo”.

En el ambiente de la sala de ensayos, del quinto piso del edificio de Especialidades Médicas del Hospital de Niños, cada sábado suena una orquesta, sus acordes probablemente no serán perfectos, pero la música que emiten sus instrumentos, hablan de esperanza, dignidad y de celebración de la vida.

Hospital Nacional de Niños, 50 años de velar por la niñez costarricense. El Hospital San Juan de Dios, proporcionó atención médica a la población infantil del país desde su fundación en 1845; un siglo después, en 1945, el Hospital San Juan inauguró la Sección de Pediatría con una capacidad de 140 camas.

Posteriormente, con motivo de la epidemia de poliomielitis que afectó a la población infantil de Costa Rica en 1954, la Sección de Pediatría del San Juan de Dios, afrontó serios problemas de tipo médico-administrativos. Esta situación inspiró al Dr. Carlos Sáenz Herrera a construir unas instalaciones destinadas exclusivamente a la atención de menores. El proyecto inició con la ayuda de la Junta de Protección Social de San José.

Tras una ardua recaudación de fondos se inició la construcción el 5 de abril de 1957. El 24 de mayo de 1964, se inauguró el Hospital, en una ceremonia en la que estuvo el entonces Presidente de la República, Francisco J. Orlich; monseñor Dr. Carlos Rodríguez y alrededor de 10.000 personas. Fuente: HNN.

Programa completo – 50 aniversario HNN - http://tinyurl.com/ng8upws

Producción  - Oficina de Prensa MCJ / Consecutivo 250 / JLR / 20-5-2014

Medios

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.