05-04-2015

Orquesta por la Vida mantiene la chispa en sus integrantes

Marianela Sanabria Leandro
Para el Sistema Nacional de Educación Musical

 

El programa orquestal del Hospital Nacional de Niños que tiene más de tres años de existir, es parte de los Programas Especiales del SINEM, específicamente de los Programas de Atención Prioritaria; el objetivo de este proyecto, es potenciar las capacidades individuales de los pacientes con enfermedades crónicas del Hospital Nacional de Niños.

Con la unión del SINEM y el Hospital Nacional de Niños se creó una alternativa para que los pacientes que son parte del Sistema Nacional de Transición, es decir, muchachos que por la edad ya no pueden ser atendidos en el Hospital Nacional de Niños, no pierdan el vínculo con el hospital en el que los atendieron cuando eran niños y puedan formar parte de la orquesta; ellos fueron los primeros miembros de la orquesta.

Los 35 integrantes de la Orquesta por la Vida junto a sus padres, se las ingenian todos los sábados para llegar a los ensayos de cuatro horas en las instalaciones del hospital, sin importar lo lejos que viven o los sacrificios para pagar el transporte, ellos siempre cumplen con su presencia en lo que para ellos, es un momento de alegría y distracción.

La Orquesta por la Vida, es una orquesta que le da la oportunidad a todos y todas: “no importa la edad, el más pequeño tiene 9 años y la más grande hasta 27, no importa las condiciones económicas, sociales, enfermedades ni padecimientos, tengan capacidad para la música o no, porque la idea es que todos estén incluidos y no negarle el espacio a nadie”, manifestó la Directora de la Orquesta por la Vida, Montserrat Lazo Rosales.

El repertorio generalmente es creado por los profesores de la misma Orquesta por la Vida, actualmente están preparando dos piezas de la profesora de violín, de violines segundos y de percusión, Amanda Quesada.

Según la Directora de la Orquesta por la Vida, lo importante no es lo que ejecuten, sino cómo lo ejecutan: “de repente podrán tocar dos notas, pero si las tocan con todo su esfuerzo y con todo el amor del mundo, eso es lo más valioso que podamos obtener”, manifestó Lazo.

Desde la unión de estos niños, niñas y adolescentes a la orquesta, se ha notado en ellos un cambio en la facilidad que tienen ahora para expresarse, el poder poner en práctica el compañerismo, la amistad y la unión con los demás músicos.

 

Más que una orquesta

Los padres de estos intérpretes aseguran que el espacio en donde sus hijos se dedican a practicar, es un espacio donde además de aprender música, ellos pueden compartir con sus iguales, con niños, niñas y adolescentes luchadores que tienen enfermedades crónicas y que han pasado muchas veces por situaciones similares.

Para Adela Chaverri, madre de Sofía quien sufre de una malformación congénita, el hecho de que su hija forme parte de la orquesta es algo muy emocionante, pues asegura que su hija lleva la música por dentro, durante el día siempre pasa escuchando música y hasta para dormir lo hace.

“Cuando a finales del 2010 el doctor me habló de que se iba a formar la orquesta, fue como una posibilidad muy linda, porque además de que ella podría realizarse, era en un espacio muy diferente a un hospital, además de que ella creció con música, desde que estaba en el vientre, entonces es una gran oportunidad”, expresó Chaverri.

La Orquesta por la Vida, es además de una oportunidad para hacer amigos, una segunda familia para cada uno de los integrantes, ya que entre ellos se pueden dar apoyo y entendimiento, pues a menudo pasan por las mismas vivencias.

Según el testimonio de Sofía Araya Chaverri, integrante de la orquesta, los vínculos que forman entre ellos y los maestros son muy fuertes: “lo más lindo de la orquesta es que realmente uno sabe lo que están pasando los otros compañeros, entonces es un momento de compañerismo, hasta de los mismos papás, porque ellos siempre comparten con nosotros, podemos compartir y entendernos mutuamente”, contó Araya.

Además de los valores que se inculcan en ellos, como el compañerismo, el respeto, el trabajo en equipo, entre otros, los niños, niñas y adolescentes encuentran una forma de expresarse por medio de la música, una forma de desestres, de desahogo y una forma de salir de sus problemas cuando ejecutan algún instrumento.

 

El poder de la música

La tristeza en las caras de los integrantes de la Orquesta por la Vida, cuando no hay ensayos, es evidente; el deseo de compartir con sus compañeros, de tocar el instrumento que tanto les ha alegrado la vida y que todos los sábados les ensaña algo diferente, es notorio.

Es así como la música se ha convertido en un elemento esencial para estos niños, niñas y adolescentes, es una forma de vida nueva, una vía de escape a la realidad que muchos viven.

Para Yamileth Cubillo madre de una adolescente que padece de espina bífida y que tuvo un trasplante de  riñón, que su hija forme parte de la Orquesta por la Vida, es una bendición.

“Para nosotros como padres, el ver a nuestros hijos felices, alegres, de que llegue el sábado y tenemos que ir a ensayo, es excelente, es un aire de alegría; cuando no podemos venir porque está internada ya ella se siente triste y es totalmente diferente su estado de ánimo”, comentó Yamileth Cubillo.

Una razón más por la cual sonreír, una oportunidad de descubrir habilidades y afinar sus dones, eso significa para estos niños la Orquesta por la Vida del Sistema Nacional de Educación Musical-Hospital Nacional de Niños.

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